jueves, 16 de abril de 2009

ESCRITO ACÁ


El águila calva vigila su extenso territorio de caza
Julio Gómez

Desde lo alto de su nido, con polluelos siempre hambrientos de sangre y dinero, el águila calva del norte, vigila su extenso territorio de caza.
Abajo, los humildes del llano se inclinan temerosos a su paso y, a la sombra de sus alas de fuego y muerte, lloran en silencio los que osaron hacerle frente.
Mientras tanto, la clase roedora que trabaja a la luz de las estrellas, se disfraza con garras y...plumas y persigue a sus propios hermanos, por el verde prestigio de volar a su lado.
¡Jíbaros mercenarios ! que agitan el río a golpes de iluminados panfletos y, en medio de la tormenta hollywoodense, llenan sus redes con ejemplares en perfecto mal estado
Como un DIOS mitológico al que se le ofrecen sacrificios, ella se nutre de la sangre blanca de los trigales negros y, transforma en energía, pese a las condenas y la distancia, el líquido absorbido por sus profundas y entubadas raíces democráticas.
Pero cuando el trigo se vuelva enteramente amarillo y en las torres del desierto sólo se rasquen los camellos, tendrá que aprender a volar bajo el otoño que sepulta para siempre la soberbia de los imperios.
Y nosotros, los de abajo, los que nunca pudimos inclinar a nuestro favor la balanza,volveremos a mirar al cielo en busca de una nueva...amenaza.

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